Ganas de chuches: Oomuombo en Chamberí y Tetuán

Si algo necesitamos hoy más que nunca es un dulce. Con todo el poderío de su dulzor, el frescor de su fruta, chocolate, crema, hierbas o regalices, y, mejor si todos los ingredientes son además naturales, o lo más cercano a esto. Los niños, expertos catadores de golosinas, nos vuelven a meter a los padres en el círculo de “ganas de chuches”. Pero, como somos nosotros los que damos importancia a la etiqueta, nos hemos puesto tiquismiquis y hemos fichado algunas chuches que nos parecen más sanas que otras.

En los VIPS de la calle Orense, 16 y 79, y en el de la calle Fuencarral 10, encontramos un corner de  nuestro particular paraíso de chuches para padres e hijos. Se llama Oomuombo. Tiene varias franquicias repartidas por Madrid. Una de las tiendas Oomuombo  está en la calle Fuencarral, 27, en Chamberí,  y a unos pasos de Chueca. En Tetuán tristemente no hay ninguna. Son golosinas naturales, que  no están manipuladas genéticamente, libres de grasas Trans y que no contienen colorantes artificiales. Además si eres celiaco o intolerante al gluten, si no puedes tomar leche, soja o algún fruto seco, puedes tener la tranquilidad de que cada chuche está claramente identificada según sus ingredientes alergénicos. Y, están de muerte.

Los amantes de las golosinas ultra ácidas tienen varias, como la botellita roja, la botellita verde (ambas sin gluten), los miniladrillos de colores y las cintas de regaliz rojo con polvos pica pica. También los fans de los regalices los tienen hasta salados. Su variedad es superior a la de cualquier otra marca con gratas sorpresas como las bolas de mermelada. Su calidad también destaca ya que las elaboran pequeños artesanos suecos muy seleccionados y cada uno experto en lo suyo. Pero los consumidores tradicionales seguirán encontrando los típicos plátanos de goma, corazones de fresa,  albaricoques y nubes. Vamos, que hay para todos.

Estas golosinas son suecas y allí se llaman godies.  Son tan populares entre los suecos que hasta tienen su propio día, el Lördagsgodis, el sábado, porque, hay tantas, que se producen más de 500 diferentes. También son muy famosas las holandesas, las belgas y las alemanas. En las tiendas Oomuombo todo se vende al mismo precio: chocolate, regaliz, gelatinas… Todo se puede mezclar. Los 100 gr salen a 1,80 €. Eso sí, hay que ir con prudencia mientras llenas la bolsa para luego no llevarte un susto. Pero este capricho familiar cumple perfectamente con nuestras ganas de chuches y la tranquilidad de los ingredientes.

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¿No interesa al AMPA la subestación que tenemos pegada?

Tenemos noticias frescas sobre la subestación eléctrica de metro de Cuatro Caminos que tenemos pegada al colegio El Porvenir en Madrid. A unas semanas de que el director nos mandara en mayo una carta a los padres anunciando que iniciaría de inmediato mediciones en el área para saber el  impacto medioambiental  de esta instalación eléctrica en la salud de los niños -con motivo de que el PSOE repartiera unas octavillas en la puerta del colegio informándonos de su iniciativa de pedir su desmantelamiento por su falta de ideoneidad-  sabemos que AÚN EL COLEGIO NO NOS HA INFORMADO DE NADA Y TAMPOCO EL AMPA.

Veremos si en estos días, nos comunican algo sobre las mediciones. Pero mala pinta. El cole se acaba. Nos queda solo una semana. Así que lo vemos así de claro: o nos mandan una cartita de dirección diciendo que aquí no pasa nada y así, a última hora nadie reclama ni pide explicaciones, o se deja para el curso siguiente, ya con los niños matriculaditos y los padres recién vueltos de vacaciones y la cabeza en otra cosa. Olé.

Creemos que tiempo ha habido para informar del curso de las cosas y ocasiones también, así que vamos a quejarnos un poquito. El AMPA del colegio El Porvenir lo ha tenido a tiro de piedra ya que no hace mucho mandó a sus socios una circular a modo de acta de la última reunión mantenida con la dirección del colegio , según nuestra red de madres informadoras –je, je, ya quisiéramos-. Acabamos de saber su contenido y al ver que no se hablaba ni una palabra de la subestación -como si no existiera y como si los padres no necesitáramos saber-  nos preguntamos ¿por qué no se habló de la subestación eléctrica del metro de Cuatro Caminos que tenemos pegada?  ¿No les interesa a los padres o no le interesa al AMPA? ¿No abordó este tema con la dirección del colegio o no lo ha querido recoger?

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Esta es la zona de juegos que está frente a la entrada al nuevo edificio del colegio El Porvenir la cual está junto a la subestación eléctrica del metro de Cuatro Caminos que no aparece en la foto. En esta zona y también en la siguiente, donde está el edificio central del colegio, es donde van a hacerse las mediciones.

Y eso nos desconcierta porque creemos que la subestación habría tenido que ser un TEMA CLAVE ya que entre nosotros los padres hablamos de él. Y si hablaron pero decidieron no meterlo en el acta, ¿sería para evitar justamente que los padres removiéramos el tema o manifestáramos más interés por al extrema cercanía de la subestación y las mediciones que tenemos que hacer?  ¿O el AMPA sí lo trató pero el colegio le pidió que no lo incluyera en el acta? Aunque también hemos pensado: ¿aquí el AMPA solo está para los festejos?

Como a las reuniones no van los socios, solo “la cúpula”, lo único que trasmitieron en el acta fueron estos temas que mencionaremos ahora, temas algunos más importantes, pero ninguno más que la subestación eléctrica de metro. El AMPA de El Porvenir sí propuso al colegio que había que comunicar a los padres las faltas de los niños a clase. Estamos de acuerdo. Además,  que los niños de tercero y cuarto de primaria no salgan solos del recinto del colegio. Esto también lo secundamos. Otra propuesta fue  que haya un parking para bicis, que vuelvan a poner el baúl de la ropa extraviada,  logopeda en el colegio y que los profesores evalúen el tipo de castigos que aplican a los niños para que vayan acorde a la educación en inteligencia emocional que fomenta el colegio. Sobre esto último parece que los castigos podrían refinarse más. A nosotras como los niños no nos han salido peleones, ni faltones, ni  problemáticos… pues no sabemos a qué castigos se refieren aunque alguna vez sí les han quitado los cromos en el patio. Pero esto no nos ha dado ningún dolor de cabeza, faltaría más.  Lo que deseamos es quitarnos la duda de esta dichosa subestación con noticias fiables y claras.

Mercado de San Ildefonso: Malasaña inaugura su Street Market

Vamos a empezar por el final, o sea, por  el veredicto: NOS HA GUSTADO. El nuevo Mercado de San Ildefonso  de estética años 20, productos 100% españoles, ninguna franquicia pero sí algunos establecimientos ya con marca, camareros ataviados con la gorra castiza –genial-, 18 puestos “monoproducto”, 2 terrazas y una barra de show cooking y cocktails que ayer domingo  8 de junio fue inaugurado nos ha motivado  para volver aunque, algunos precios, como la bebida, nos parecieron un poquitín caros. Más asequible, el tapeo de sus variados puestos con una oferta muy acertada y surtida. Pasen y vean porque hay para todos.

En la esquina de la calle Fuencarral con Santa Bárbara, este nuevo mercado luminoso y de aire romántico no es una réplica del original creado en  1835. Sí una inspiración del que estuvo funcionando hasta 1970 y que fue el primer mercado cubierto de Madrid. De agradecer que, según entráramos, no encontráramos una franquicia. No por nada, hay alguna como Hamburguesa Nostra que nos encanta- sino porque en la variedad está el gusto. También que los productos fueran todos españoles algo que echamos de menos en el Mercado de San Miguel, más ecléctico.

Los coquetos puestos, de un par de metros de ancho cada uno, no son para acodarse cual barra de bar. Son para pedir y llevarse “la captura” a las mesas comunes que ocupan el centro de la sala de la primera planta, muy de tendencia. Vimos un puesto de marisco (con sus bogavantes, sus nécoras…), otro de gambas a la plancha servidas en cartucho, uno de ensaladas, otro de huevos servidos en diferentes preparaciones como los huevos rotos con chistorra, otro de croquetas (para freir en el momento ¡bien!),  uno de brochetas de carnes y pescados,  otro de conservas y ahumados, jamón ibérico de Arturo Sánchez, crepes y capuchino…  Y arriba, la barra más cañalla, la de los cócteles y las demostraciones culinarias.

Probamos el puesto de Gancho y Directo (con un local en el Zoco de Pozuelo) y sus nuguets de pollo (5 euros/ 8 piezas) muy ricos, auténticamente de ave y bien empanados, donde también vendían aros de cebolla  y hamburguesas, todo hecho al momento y “para llevar”, take away, si así quieres, ya que te los sirven en un cubilete. Si prefieres comerlos allí, arriba hay sitio.  También probamos las ricas focaccine de queso Masdam (4,50) de Poncelet en su “Cheese Tavern”, en el hall de la entrada, y sus brochetas de queso con uvas (3,50€). Su puesto entra por los ojos. Mirad abajo la foto. Y, para terminar, el ala “operación bikini” nos decantamos también por  unos chupitos de gazpacho de remolacha con un toque de queso y pan que nos encantaron por su finura. Y con todo el equipaje –vinos, cervezas y zumo para los niños- nos fuimos a la terraza seguros de que no volveremos a encontrar allí sitio en todo el verano. Genial otro espacio chic en Madrid aunque no esté en Tetuán ni en Chamberí. Pero sí a un paso.

Mercado de San Ildefonso

Calle Fuencarral,  57. Madrid

Horario: 10:00 a 2:00 de la madrugada

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Puesto de Poncelet, la enseña quesera de Chamberí, en el Mercado de San Ildefonso, en el barrio de Malasaña

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Un gran neón anuncia el carácter de Street Market de este mercado callejero de 3 pisos, grandes ventanales y dos terrazas

sala de Mercado San Ildefonso

Zona común donde degustar los productos de sus 18 puestos especializados cada uno en un producto

De terrazas por la calle General Álvarez de Castro, en Chamberí

Es muy de barrio, flanqueada de árboles y de bares con terraza. Ideal. A unos pasos de la popular plaza de Olavide, la calle General Álvarez de Castro –en Chamberí- nos parece perfecta para tapear a la intemperie no solo por la buena oferta sino porque para nuestro ojo crítico de madres consideramos que su ancha acera nos hace sentirnos tranquilas cuando quedamos con los niños y pueden echarse unas carreras mientras nos tomamos unas cervezas.

Estos son los bares con terraza que nos gustan, los de nuestra rutina. Pero hay otros cuantos, uno tras otro, en ambas aceras, y no censuramos ninguno. Cada uno que haga su prueba.

Taberna La Mina es una de esas llamadas neotabernas, palabra que a mí me suena a disfraz, porque no veo nada de malo en considerarse una taberna a secas. No es mejor taberna la más nueva. Hemos conocido las dos versiones de La Mina, la vieja y esta, y las dos nos han gustado y ambas tenían su encanto. La actual está renovada con gusto, con ladrillo visto, y la atiende con esmero un ejército de jóvenes camareros. Tan cuidada y coqueta y el hecho de tener terraza la hace apetecible y, como todas las de la calle, apta para todos los públicos. Sus raciones famosas de gambas pueden mejorarse pero sirven para darse un caprichín.

Casa Camu nos rindió a sus pies desde que anunció sus talleres gratuitos para niños (de 3 a 11 años) y su lema: “Disfruta del aperitivo con nosotros mientras tus hijos se divierten”. ¿Mejor plan que éste? Y lo hicimos en familia una mañana de domingo. Luego hemos repetido, en pareja, en otras ocasiones, y entre “la de Ávila y Burgos” cuando vamos de madres con la tropa. Ideal para la cervecita y algo de comer y hasta menú infantil si quieres. Nos gustan sus sartenes: con setas y taquitos de jamón, con jamón serrano y pimientos verdes. Hay varias a elegir: con un huevo o con dos, si es más pequeña. También tienen tablas, falutas (bocadillos) croquetas y ensaladas. Ideal, y, por la noche, con ambiente.

Cilantro Gastrobar tiene hamburguesas muy ricas.  Y esto que lo contamos como si fuera fundamental para nosotras, lo es realmente para nuestros retoños que pueden pedírselas de buena carne -en vez de carne de picadillo de origen desconocido- como la clásica de lomo de buey, o una de pollo cajín. A nosotras nos va la de carne con pesto rojo. Ya puestos, todos ¿no? Por cierto también tienen bolitas de morcilla y carpaccio de bacalao, que nos delita. Por la noche, si os animáis su oferta fuerte son los gin&tonic de distintas marcas como Citadelle o Gvine, muy ricas, sí, aunque ahí es cuando yo suelo preferir un vino.

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Las ensaladas pueden crujir

 Mi trabajo me ha costado pero ahora en casa no podemos pasar sin ensalada. Sí, soy la envidia de la huerta, de mis amigas madres que ven cómo en cuanto una rodaja de tomate asoma por la puerta de la cocina, los niños tuercen el gesto con cara de asco. Los míos ponían las manos en aspa delante de su cara para esconderse de la lechuga con aceitunas que ponía en el centro de la mesa. El poder de las verduras es torturador para algunos angelitos. Por eso un día de primavera decidí cambiar las cosas y cocinar otro tipo de ensaladas que también han conquistado el paladar de nosotros, los adultos, ya que yo era de las de lechuga, tomate, cebolla y aceitunas y, cuando se me iba la cabeza, añadía atún, zanahoria, espinacas o pasas.

En primer lugar he descubierto que las ensaladas pueden saber a fresa. La misma idea sirve para las manzanas. Bien porque las tenga frescas en trocitos o deshidratas –uhmmm- o porque las sazones con un aliño con este sabor, más o menos avinagrado o más o menos dulzón. La fresa y la manzana quedan bonita en el plato, les resultan familiares y se ganan el olfato así que, anímaos a buscar un aliño de su gusto sin rechazar un aceite de oliva suave como el de sésamo. A los míos, los fuertes, les espantan pero ya sabemos que el de oliva virgen extra es el mejor.

También he descubierto que las ensaladas pueden crujir. Para mí ése ha sido un punto a favor. Tanta hoja blandita no divierte. Pero unos frutos secos, pipas, nueces, kikos, entretienen y animan la ensaladas. Cuando esto les capta la atención, ya puedes añadir más hierbajos y otros toques crujientes como trocitos de pan, jamón o beicon churruscado, por ejemplo. Aunque la ensalada para ser perfecta y digestiva debe tener hidratos de carbono complejos (arroz, legumbres, pan, patatas o pasta) que prolongan la sensación de saciedad y también debe tener proteínas (pescado, carne o huevos), yo ciertos ingredientes me los salto. Ya los añadiremos en la fase posterior, cuando no hagan ascos a las ensaladas. Si quieres poner huevos y se resisten a ellos, añadidlos de codorniz cocidos y enteros. Da gusto verlos y la yema, otro freno para que los coman, no se ve. Todo lo baby les gusta con locura: minimazorcas, micalabacines… Busca que  por cuestión de fruterías no nos podemos quejar. Solo en el mercado Maravillas, en Tetuán, hay casi 80.

Tampoco es que haya que ponerse en plan Master Chef. Podemos echar mano de las conservas de verduras y pescado que nos facilitan la vida. En mercados como el de Chamberí las venden en los mismos puestos de frutas y verduras. Puedes encontrar unos buenos espárragos, como los de LC La Catedral de Navarra o unas buenas sardinillas, como Paco Lafuente, junto a los pimientos, la escarola y las cebollas en sus estupendos puestos, de gran calidad.

Y es que lo de 5 al día, no solo es para las frutas, también para las verduras. Por eso hay que ponerlas en el plato todo lo que podamos porque tienen calcio, vitaminas C, A, ácido fólico, antioxidantes, betacarotenos… estupendo para toda la familia. Y  cuando crezcan y se acostumbren más a sabores potentes, ya podremos desmelenarnos poniendo pimienta, vinagretas, wasabi, mostaza, aceite de trufa, parmesano… Mientras, la fantasía, a su nivel, sin olvidar a nuestras ensaladas más tradicionales también como la escalibada (berenjena, pimiento rojo o cebolla al horno y en tiras), y la pipirrana (tomates, pimiento verde y rojo, aceitunas, pepino, ajo, cebolla y pan). Estas también se hacen querer.

Ensalada de frambuesa y queso

Esta es una ensalada de frambuesa de lovemysalad.com. Allí podréis encontrar la receta

Como piratas, entre libros y cuentos usados

Una  está en Tetuán, la otra, en Chamberí. Y  no hablamos de nosotras.  Ambas están repletas de historias, de secretos,  de sabiduría, de horas consagradas a la magia de la escritura y la lectura. Son dos librerías repletas de libros usados, que no inútiles. Libros que pertenecieron a otro lector. Libros escogidos por otras manos que ahora buscan dueño apilados en las estanterías desbordantes de Ábaco Líbros (C/ Raimundo Fernández Villaverde, 27, en Tetuán) y Tuuu Librería (C/ Covarrubias, 38, en Chamberí). Entrar en alguna de estas librerías de segunda mano es como hacerlo en una máquina del tiempo no sólo porque la estética no existe en ninguna sino porque puedes toparte con libros editados antes de que tú nacieras.

No suelo recaer en ellas por la gran oferta infantil, más bien escasa mientras la juvenil se prodiga mucho más. Más bien es porque mis niños disfrutan como piratas en busca del tesoro en estas islas perdidas que son este tipo de librerías. Como el precio no es un inconveniente en ellas, miran con ojos codiciosos los montoncitos de libros infantiles que siempre se agolpan en ambos establecimientos ilusionados con la posibilidad de llevárselos todos, aunque terminen haciendo el cribado habitual de cualquier compra que es llevarse solo lo que a uno le guste, le convenga y pueda pagar. Lo normal. Así que, de esta forma, entre viejos libros en desuso aprenden, rodeados de todas estas letras en vena, que NO es oro todo lo que esté cubierto del polvo del tiempo y que NO hay duros a cuatro pesetas, ni siquiera en estas viejas tiendas. No por ser baratos y usados van a hallar joyas a raudales, vamos. Pero la ilusión se la llevan puesta e intacta igual que cuando atraviesan la puerta y por eso volvemos una y otra vez.

Es una pena que más padres no depositen en estas tiendas sus cuentos, libros de iniciación a la lectura, primeros lectores y lectores aventajados, libros de páginas duras y de pop up, manuales de cuando eran fanáticos de los dinosaurios y ahora lo son de los monstruos o el fútbol y ya de esos animalitos prehistóricos no quieren saber más. Entre todos los padres nos ahorraríamos una pasta y renovaríamos el parque de libros con nuevos títulos. Yo he llevado varios, de los buenos, sin hacer ascos, después de haberlos amortizado entre los dos hermanos. Pero cuando se les pasa la edad, se les pasa, y si acaso te quedas con alguno de recuerdo pero no con todos.

En Ábaco Líbros cogen libros infantiles con los dedos contados, como parte de un favor a los padres que no los quieren tirar o como parte de un lote mayor de libros para adultos y que no superen los 5 años de antigüedad. Pero si tuvieran clientes infantiles –como nosotros- les cederían más espacio en sus estanterías donde los best sellers de los gordos -de los de 20 a 30 euros- se dan codazos. En Tuu Librería (antes Libros Libres) escasean de 8 años para abajo, una pena. Pero, a cambio, puedes alquilar películas de dibujos animados por 1 euro, llevarte algún librillo que te caiga en gracia gratis –aunque lo ideal para ellos es hacer una aportación o abonarte por 12 euros al año para sustentar su labor social porque son una ONG- o poner en un postit el tipo de libros en que estarías interesado por si suena la flauta y alguien aparece con ellos en la librería como un hada madrina. Igualmente, geniales estas dos librerías donde frotando y buscando cabe la posibilidad de que aparezca el genio de la lámpara de Aladino para ponerte en las manos TU LIBRO.

Ábaco Líbros: C/ Raimundo Fernández Villaverde, 27, en Tetuán- Madrid

Tuuu Librería: C/ Covarrubias, 38, en Chamberí- Madrid

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Subestación eléctrica: ¿3,2,1…0?

Atención, esto es una cuenta atrás. Tranquilas, no hace falta que levantéis las palmas de las manos como si de un atraco se tratara. Nos referimos a que ya estamos en junio y en tres semanas, el curso acaba. Los niños se quedan libres. Nosotras, no. Tres dos, uno, cero…. ¡empiezan las vacaciones! Pero a dos pasos de fin de curso, aún no sabemos qué va a pasar con la subestación eléctrica del metro de Cuatro Caminos que tenemos al lado del colegio El Porvenir, en Bravo Murillo (Chamberí). Hay demasiados interrogantes abiertos.  Cosas que chirrían. Imprecisiones.

Para empezar, vamos a centrar el escenario. El colegio El Porvenir, fundado hace más de un siglo, sufrió a principios del siglo XX la expropiación de parte de sus terrenos por el gobierno municipal. En ellos se construyó entre 1919 y1924 la subestación eléctrica del metro de Cuatro Caminos para dar servicio a la Línea 1 –la primera de Madrid- y las cocheras y talleres metropolitanos, instalaciones hoy día en activo y objeto del Plan General de Ordenación Urbana , en el ámbito del Área de Planeamiento Remitido (APR) 07.02: “Cocheras Metro Cuatro Caminos”.

Este Plan Estratégico Inmobiliario de Metro, que le permitirá ingresar 120 millones de euros para sanear sus cuentas desamortizando su mayores solares (Cuatro Caminos, Ventas, Pacífico y plaza de Castilla), prevé en Cuatro Caminos crear zonas verdes, edificios administrativos, residenciales y terciarios y contempla también el soterramiento de todas las instalaciones de Metro de esta zona (37.714 metros cuadrados). La Consejería de Transportes espera finalizar la operación en 2017, aunque todo el plan depende de la disponibilidad de capital privado, leemos en la prensa,  ya que “los inversores privados se encargarán de aportar el capital, de realizar el soterramiento y de construir los equipamientos”, según el diario 20 minutos.

Entre los soterramientos se incluye la subestación eléctrica que hay junto al colegio El Porvenir, aunque el proyecto no detalla ni cómo se ejecutará el soterramiento, ni cuándo, ni dónde se ubicará la instalación: ¿justo debajo de donde está ahora la subestación? ¿más lejos? ¿a cuántos metros?….

Desde que el proyecto fue engendrado hace unos años, las alegaciones presentadas –las últimas a finales de 2013-, y que han derivado en sus sucesivas modificaciones, han tenido que ver en su mayoría con la altura y edificabilidad de los edificios previstos, la extensión y conexiones entre las zonas verdes diseñadas y usos terciarios de los terrenos. Una alegación al proyecto la presentó en 2011 el Patronato de la Fundación Federico Fliedner–que dirige el colegio El Porvenir-  “para dejar exenta nuestra parcela, sin edificios adosados a nuestra linde y con acceso directo a la zona verde” tal y como reconoce la nota informativa remitida por el colegio a los padres el pasado 14 de mayo de 2014. Esta fundación que, en nombre del director de El Porvenir, dice estar “siguiendo este tema desde hace años en defensa de los derechos y los interesas de la comunidad escolar y del propio colegio” también pidió que se preservara la buena visibilidad de su torre desde la distancia, para impedir que cualquier nueva construcción la ocultara.

Pero la misma Fundación Federico Fliedner no ha llegado nunca a presentar alegaciones sobre algo realmente importante para la defensa  de los derechos y los interesas de la comunidad escolar como es el ALEJAMIENTO DE LA SUBESTACIÓN ELÉCTRICA O SU DESMANTELAMIENTO. Eso, consideramos, sí sería realmente velar por la “defensa de los derechos y los interesas de la comunidad escolar” porque es un tema mucho más serio que el anterior.

Pero salta a la vista que la dirección del colegio no tenía la misma visión del caso cuando decidieron construir un nuevo aulario en 2013 -con el dinero recibido por la indemnización de los terrenos expropiados- a menos de 10 metros de la subestación eléctrica algo que no tiene sentido a fecha de hoy, con todos los estudios sobre esto y los riesgos que sabemos que existen y que documentamos en este otro post de nuestros blog. Sí ha pedido su alejamiento o desmantelamiento el PSOE de Chamberí en el pleno de mayo – no en las alegaciones al proyecto como ningún otro grupo político municipal-  y sí lo han pedido algunos vecinos en las alegaciones al proyecto de reordenación.

Pero, que quede claro, no lo hizo el colegio ni la fundación, algo que, como padres, no entendemos cuando, como dicen, ellos llevan “siguiendo este tema desde hace años”. Si  la dirección del colegio El Porvenir o el AMPA nos hubieran informado de los planes urbanísticos para las cocheras del metro de Cuatro Caminos, quizás muchos, muchos, muchos padres más hubiéramos podido alegar también al proyecto para que subestación y colegio no permanecieran juntos.

panorámica cocheras metro cuatro caminos desde la calle Reina Victoria

Panorámica de las cocheras del Metro de Cuatro Caminos, desde la calle Reina Victoria, donde se emplaza el colegio El Porvenir, en la calle Bravo Murillo