Educación y Sanidad no informan en la Semana de la Educación de los riesgos para los niños de la tecnología inalámbrica

Se habla de mejorar el sistema educativo, de los problemas asociados al aprendizaje de los niños y jóvenes, se habla de acoso escolar como granes temas a resolver pero se oculta a colegios, profesores  y padres los riesgos para la salud que pueden acarrear el uso extensivo de wifis en la aulas. Quien lo denuncia, en esta ocasión es la plataforma estatal contra la contaminación electromagnética (PECCEM) que en su web ha colgado un comunicado de prensa pidiendo campañas informativas al Ministerio de Educación y de Sanidad para dar a conocer las medidas de precaución lanzadas por el Consejo de Europa

“Desde la PECCEM denunciamos ante la opinión pública la continuada desinformación que año tras año, se mantiene sobre los riesgos para la salud asociados al uso de dispositivos móviles e inalámbricos, y sobre cómo minimizarlos. Una vez más pedimos a las administraciones públicas que sigan las recomendaciones proteccionistas del Parlamento Europeo, la Agencia Europea de Medio Ambiente y el Consejo de Europa, poniendo en marcha con carácter urgente actuaciones dirigidas a los sectores más vulnerables de la población (infanto-juvenil, embarazadas, personas de avanzada edad o con enfermedades crónicas) y a los espacios sensibles (guarderías y centros escolares, hospitales y centros de salud, residencias de la tercera edad, parques infantiles), en la línea de las mociones aprobadas por los ayuntamientos de L´Hospitalet del Llobregat (1), y Tarragona (2). Resaltar que las medidas aprobadas por el Ayuntamiento de Tarragona para proteger a la población de la contaminación electromagnética están incluidas en un ambicioso e innovador “plan de rescate ciudadano frente a la contaminación ambiental”.

Prosigue el comunicado que lamenta que el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado, así como al Instituto de la Juventud, colaboradores de este evento, desestimen hacer”campañas de información dirigidas a padres, profesorado y niños para advertir de los riesgos del uso de los teléfonos móviles y de otros dispositivos que emiten microondas”, en la línea de las recomendaciones de la Sociedad Española de Protección Radiológica tal y como ya ha recomendado en el 2011 realizar a los Ministerios de Sanidad, Educación y Medio Ambiente la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en su Resolución 1815, “los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en el medio ambiente”.

Y es que, aunque muchos lo ignoran, tal y como hemos venido advirtiendo este blog, las recomendaciones vertidas sobre el tema son muchas aunque una de las excusas para no seguirlas es que aún no hay consenso científico. No, aún no. Pero sí hay muchas evidencias contundentes por las que los expertos piden extremar la cautela con esta tecnología. Sobre esto, hace también un comentario el comunicado de la PECCEM.

Dicha Asamblea “lamenta la falta de respuesta a los riesgos ambientales y sanitarios conocidos o emergentes y los retrasos casi sistemáticos en la adopción y aplicación de medidas preventivas eficaces a pesar de las peticiones de aplicación del principio de precaución y de todas las recomendaciones, declaraciones y numerosos avances normativos y legislativos” (este es el caso de la ley aprobada el año pasado en Francia que prohíbe el Wi-Fi en las guarderías francesas). “Esperar a tener pruebas científicas y clínicas sólidas antes de tomar medidas para prevenir los riesgos conocidos puede provocar unos costes sanitarios y económicos muy elevados, como fue el caso en el pasado con el amianto, la gasolina con plomo o el tabaco”. En este marco, queremos resaltar los múltiples posicionamientos proteccionistas de organismos oficiales sanitarios y de protección radiológica a escala mundial (5)

Irresponsable política de digitalización inalámbrica de las aulas

Y es que desde este blog denunciamos la nula información que tienen muchos centros escolares escolares sobre estos riesgos. Y  los que sí están al corriente, es escaso interés que ponen para elegir alternativas seguras como el cable o la fibra óptica en las aulas en vez del wifi que se está usando como herramienta de venta para vender colegios conectados, colegios digitalizados, colegios avanzados, colegios innovadores pero NO COLEGIO SEGUROS. Creemos que va contra los derechos de niños y padres no tener alternativa para elegir  colegios sin wifi, como opción segura para  nuestros hijos. Internet sí, wifi no.

En este sentido, exigimos a los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte, y de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que garanticen la aplicación del Principio de Precaución de la Ley de Sanidad (6), de obligado cumplimiento para las administraciones públicas, y prioricen la defensa de los intereses de la población escolar frente a las posibles presiones del lobby de la industria de la telecomunicación que defiende sus grandes expectativas de negocio en el ámbito educativo. Queremos trasladar nuestra gran preocupación por el hecho de que la población infantil y juvenil se exponga a radiaciones electromagnéticas de radiofrecuencias a edades cada vez más tempranas y de una manera más intensiva, siendo esto favorecido por la implantación sistemática de dispositivos móviles como herramientas pedagógicas en los centros escolares, fruto de una irresponsable política de digitalización inalámbrica de las aulas.

Llamamiento internacional a la OMS, la ONU y UE

Para terminar la PECCEM critica la  “indiferencia institucional ” mostrada ante el  manifiesto internacional suscrito por científicos independientes de la industria de telecomunicaciones que instan a  la protección urgente de la población, muy especialmente de los niños, frente a la exposición a campos electromagnéticos de antenas de telefonía, wifi, teléfonos móviles e inalámbricos, contadores inteligentes, monitores inalámbricos para bebés y aparatos de tecnología similar, así como de aquellas infraestructuras utilizadas para la distribución de electricidad.

Este último llamamiento fue realizado a la OMS, a la ONU y a sus países miembros, por más de 200 científicos especializados en bioelectromagnetismo con más de 2000 publicaciones en la materia, científicos de la talla de Yuri Grigoriev, máximo responsable del Comité Nacional Ruso para la Protección Contra las Radiaciones no Ionizantes.

En este enlace podéis acceder al vídeo que ha facilitado esta comunidad científica.

En nuestro colegio El Porvenir, en Madrid, no solo estamos preocupados por la subestación. También muchos somos conscientes de los riesgos de tener wifi en todo el colegio,  un riesgo no inferior al de la subestación. Deberíamos valorarlo y pensar en una alternativa segura sin renunciar a internet en las aulas. Los niños son lo primero. ¿O no?

 

 

De terrazas por la calle General Álvarez de Castro, en Chamberí

Es muy de barrio, flanqueada de árboles y de bares con terraza. Ideal. A unos pasos de la popular plaza de Olavide, la calle General Álvarez de Castro –en Chamberí- nos parece perfecta para tapear a la intemperie no solo por la buena oferta sino porque para nuestro ojo crítico de madres consideramos que su ancha acera nos hace sentirnos tranquilas cuando quedamos con los niños y pueden echarse unas carreras mientras nos tomamos unas cervezas.

Estos son los bares con terraza que nos gustan, los de nuestra rutina. Pero hay otros cuantos, uno tras otro, en ambas aceras, y no censuramos ninguno. Cada uno que haga su prueba.

Taberna La Mina es una de esas llamadas neotabernas, palabra que a mí me suena a disfraz, porque no veo nada de malo en considerarse una taberna a secas. No es mejor taberna la más nueva. Hemos conocido las dos versiones de La Mina, la vieja y esta, y las dos nos han gustado y ambas tenían su encanto. La actual está renovada con gusto, con ladrillo visto, y la atiende con esmero un ejército de jóvenes camareros. Tan cuidada y coqueta y el hecho de tener terraza la hace apetecible y, como todas las de la calle, apta para todos los públicos. Sus raciones famosas de gambas pueden mejorarse pero sirven para darse un caprichín.

Casa Camu nos rindió a sus pies desde que anunció sus talleres gratuitos para niños (de 3 a 11 años) y su lema: “Disfruta del aperitivo con nosotros mientras tus hijos se divierten”. ¿Mejor plan que éste? Y lo hicimos en familia una mañana de domingo. Luego hemos repetido, en pareja, en otras ocasiones, y entre “la de Ávila y Burgos” cuando vamos de madres con la tropa. Ideal para la cervecita y algo de comer y hasta menú infantil si quieres. Nos gustan sus sartenes: con setas y taquitos de jamón, con jamón serrano y pimientos verdes. Hay varias a elegir: con un huevo o con dos, si es más pequeña. También tienen tablas, falutas (bocadillos) croquetas y ensaladas. Ideal, y, por la noche, con ambiente.

Cilantro Gastrobar tiene hamburguesas muy ricas.  Y esto que lo contamos como si fuera fundamental para nosotras, lo es realmente para nuestros retoños que pueden pedírselas de buena carne -en vez de carne de picadillo de origen desconocido- como la clásica de lomo de buey, o una de pollo cajín. A nosotras nos va la de carne con pesto rojo. Ya puestos, todos ¿no? Por cierto también tienen bolitas de morcilla y carpaccio de bacalao, que nos delita. Por la noche, si os animáis su oferta fuerte son los gin&tonic de distintas marcas como Citadelle o Gvine, muy ricas, sí, aunque ahí es cuando yo suelo preferir un vino.

Imagen

Las ensaladas pueden crujir

 Mi trabajo me ha costado pero ahora en casa no podemos pasar sin ensalada. Sí, soy la envidia de la huerta, de mis amigas madres que ven cómo en cuanto una rodaja de tomate asoma por la puerta de la cocina, los niños tuercen el gesto con cara de asco. Los míos ponían las manos en aspa delante de su cara para esconderse de la lechuga con aceitunas que ponía en el centro de la mesa. El poder de las verduras es torturador para algunos angelitos. Por eso un día de primavera decidí cambiar las cosas y cocinar otro tipo de ensaladas que también han conquistado el paladar de nosotros, los adultos, ya que yo era de las de lechuga, tomate, cebolla y aceitunas y, cuando se me iba la cabeza, añadía atún, zanahoria, espinacas o pasas.

En primer lugar he descubierto que las ensaladas pueden saber a fresa. La misma idea sirve para las manzanas. Bien porque las tenga frescas en trocitos o deshidratas –uhmmm- o porque las sazones con un aliño con este sabor, más o menos avinagrado o más o menos dulzón. La fresa y la manzana quedan bonita en el plato, les resultan familiares y se ganan el olfato así que, anímaos a buscar un aliño de su gusto sin rechazar un aceite de oliva suave como el de sésamo. A los míos, los fuertes, les espantan pero ya sabemos que el de oliva virgen extra es el mejor.

También he descubierto que las ensaladas pueden crujir. Para mí ése ha sido un punto a favor. Tanta hoja blandita no divierte. Pero unos frutos secos, pipas, nueces, kikos, entretienen y animan la ensaladas. Cuando esto les capta la atención, ya puedes añadir más hierbajos y otros toques crujientes como trocitos de pan, jamón o beicon churruscado, por ejemplo. Aunque la ensalada para ser perfecta y digestiva debe tener hidratos de carbono complejos (arroz, legumbres, pan, patatas o pasta) que prolongan la sensación de saciedad y también debe tener proteínas (pescado, carne o huevos), yo ciertos ingredientes me los salto. Ya los añadiremos en la fase posterior, cuando no hagan ascos a las ensaladas. Si quieres poner huevos y se resisten a ellos, añadidlos de codorniz cocidos y enteros. Da gusto verlos y la yema, otro freno para que los coman, no se ve. Todo lo baby les gusta con locura: minimazorcas, micalabacines… Busca que  por cuestión de fruterías no nos podemos quejar. Solo en el mercado Maravillas, en Tetuán, hay casi 80.

Tampoco es que haya que ponerse en plan Master Chef. Podemos echar mano de las conservas de verduras y pescado que nos facilitan la vida. En mercados como el de Chamberí las venden en los mismos puestos de frutas y verduras. Puedes encontrar unos buenos espárragos, como los de LC La Catedral de Navarra o unas buenas sardinillas, como Paco Lafuente, junto a los pimientos, la escarola y las cebollas en sus estupendos puestos, de gran calidad.

Y es que lo de 5 al día, no solo es para las frutas, también para las verduras. Por eso hay que ponerlas en el plato todo lo que podamos porque tienen calcio, vitaminas C, A, ácido fólico, antioxidantes, betacarotenos… estupendo para toda la familia. Y  cuando crezcan y se acostumbren más a sabores potentes, ya podremos desmelenarnos poniendo pimienta, vinagretas, wasabi, mostaza, aceite de trufa, parmesano… Mientras, la fantasía, a su nivel, sin olvidar a nuestras ensaladas más tradicionales también como la escalibada (berenjena, pimiento rojo o cebolla al horno y en tiras), y la pipirrana (tomates, pimiento verde y rojo, aceitunas, pepino, ajo, cebolla y pan). Estas también se hacen querer.

Ensalada de frambuesa y queso

Esta es una ensalada de frambuesa de lovemysalad.com. Allí podréis encontrar la receta

Vamos a ir explicando algunas cosas

Como, comentamos, hemos estado preguntando, leyendo e investigando sobre el tema que nos preocupa: la subestación eléctrica del metro de Cuatro Caminos que está pegadita al nuevo aulario del colegio de los niños, El Porvenir, en Madrid. El tema no es para menos. Ahora tenemos un empacho de información pero ha sido imprescindible para saber de qué va esto antes de que el colegio nos diga que aquí no pasa nada y asunto zanjado. Queremos tener nuestra propia información, así que la de Ávila y la de Burgos hemos vuelto al rotulador fluorescente para resaltar algunas cosas sobre el papel y poder ordenar las ideas.

Una es que los colegios son lugares sensibles para la contaminación electromagnética, sí o sí, sin lugar a dudas, si estos centros están expuestos a campos electromagnéticos como pueden ser los de baja frecuencia –subestaciones eléctricas- o de alta frecuencia –antenas de telefonía móvil, aunque hay más-. ¿Por qué son lugares sensibles? Porque hay niños, los niños tienen un sistema inmunológico aún inmaduro, en formación, y además la OMS considera los campos electromagnéticos como posiblemente cancerígenos, por lo que se recomienda ante todo el principio de precaución, que parece que se saltan  a la torera las eléctricas, aunque también por las teleoperadoras de telefonía móvil, y de esto creo que a ninguno nos cabe duda. Por eso, la Comisión de Medio Ambiente reconoció en 2009 los riesgos de vivir o trabajar cerca de líneas de alta tensión y de subestaciones eléctricas que están asociados a un incremento del riesgo de padecer leucemia infantil.

Afortunadamente en la hemeroteca queda constancia de que los tribunales empiezan a considerar los efectos nocivos de las radiaciones electromagnéticas y va soltando algunas condenas. Como una condena impuesta a Iberdrola por el Tribunal Supremo por la contaminación electromagnética de un transformador en Murcia o la Audiencia Provincial de Castellón que obligó a la retirar un transformador en Burriana al considerar que existía indicio significativo de que el nivel de exposición en las viviendas era un factor de riesgo. Que unos ganen, no significa que la lucha sea fácil y rápida pero anima por si las cosas se ponen feas.

Mirando la ley española este par de madres de uñas mordisqueadas por el cansancio y la tentación de empezar a darle a la tableta de chocolate,  hemos tenido un bajón, una decepción. Y es que en nuestra legislación existe un desamparo legal que, según los expertos, está  lesionando el derecho a la salud recogido en el art.43 de la Constitución porque no protege a los ciudadanos de los campos electromagnéticos. En España, la legislación aplicable que es el Decreto 1066/2001, única norma española por la que se establecen unos límites de exposición de los ciudadanos a campos electromagnéticos, está desfasada. Sólo es ilegal a partir de los 100.000 microvatios por metro cuadrado mientras la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es de 0,1 microvatios por centímetro cuadrado o, lo que es lo mismo, 100 microvatios por metro cuadrado. Además, en ella no se definen los límites de exposición residencial a los CEM (campos electromagnéticos) de extremada baja frecuencia a los que cotidianamente estamos expuestos aunque diversos estudios recomiendan una zona de seguridad de radio de 1 metro por kilovoltio. Entre el colegio El Porvenir y la subestación eléctrica de metro de Cuatro Caminos no hay más de 7 metros de distancia. Así que ¿cuántos kilovoltios pasan por ella?  Esos kilovoltios necesarios para hacerla funcionar no deben ser pocos por lo que no parece que la distancia de seguridad sea la correcta.

Así que nos preguntamos: ¿significa esto que si la potencia que pasa por la subestación del metro de Cuatro Caminos se ajusta a esa ley, Iberdrola – quien da electricidad a la subestación- le dará el visto bueno y basta, aun superando el límite aconsejado por organismos como el Parlamento Europeo? ¿De qué nos sirve a los padres que nos digan que las inspecciones están ok, que han superado la prueba, si realmente la legislación no toma en cuenta los nuevos estudios y criterios actualizados? Si una ley es obsoleta,  injusta e interesada, como ésta, y si un colegio no se preocupa por seguir el principio de precaución de no alejarse debidamente de los campos electromagnéticos, los padres y madres no tenemos por qué permitir que los niños estén en medio. Los padres debemos pedir que este principio de precaución se cumpla.

Imagen